Traductor reconvertido en profesor

3 Nov

Sí, llevo meses (casi un año, ¿tal vez?) sin actualizar este blog. De hecho, incluso había olvidado la contraseña… Pero entre mis propósitos adelantados de año nuevo está retomarlo. Para empezar, explicar el abandono: es muy sencillo, mi sueño de dedicarme enteramente a la traducción quedó también abandonado al reconvertirme en profesora. Como muchos de los recién salidos a este gremio (o al menos muchos casos que conozco), ya sea ante la falta de trabajo o incluso por comodidad, uno encuentra trabajo en una academia y se cree que ha encontrado la panacea. Pero no. No me malinterpretéis, adoro la academia donde trabajo y siento que formo parte de una familia, pero cuando uno lleva la traducción dentro, cuando siente que necesita traducir, al final la academia se le queda pequeña.

Por eso voy a ir dando pequeños pasitos, sin prisa pero sin pausa, para cumplir mi objetivo, que es ser traductora de verdad, y no sólo porque lo diga el título de la universidad. De momento empiezo por las oposiciones al MAEC, a las que ya les dedicaré otra entrada en el blog.

 

Lost in Translation… y la interpretación sanitaria.

22 Sep

Bueno, aprovechando que anoche vi Lost in Translation, de Sofia Coppola, que supongo yo que todo traductor con curiosidad habrá visto… y aprovechando también que sirvió de inspiración para el título de este blog, pues me decido a actualizarlo, que llevaba tiempo pensando con qué hacerlo y, de momento, con la poca práctica que tengo en esto de escribir… ¡pues no se me ocurría nada!

Lo dicho, a lo que iba, que al final me terminaré yendo por las ramas. En la película se encuentran los dos protagonistas en un hotel de Tokio,  Bob Harris (Bill Murray) y Charlotte (Scarlett Johansson), y ya desde un primer momento vemos cómo Bob tiene problemillas para entender al director de un anuncio que está grabando, porque claro, la intérprete resume algo así como mil frases en tres palabras… Conforme avanza la película vemos cómo, a pesar de estar rodeados por millones de personas, en realidad los protagonistas están solos y son incapaces de comunicarse con el mundo que les rodea.

Nos encontramos  una escena, en relación con el Máster que acabo de terminar y la que me impulsó a escribir esta entrada, en la que Charlotte se hace daño en un pie, van al hospital… ¡y no se enteran de nada! Ya no sólo porque el intérprete no haga bien su trabajo, sino porque directamente no tienen.

Y precisamente de esto ha ido la primera mitad del Máster de Comunicación Intercultural, Interpretación y Traducción en los Servicios Públicos que he cursado en la Universidad de Alcalá. En el módulo de interpretación sanitaria hemos tenido la oportunidad de aprender y practicar (aunque lo de la práctica se merece una entrada aparte) los distintos tipos de interpretación posibles, las normas de comportamiento, etc.

Por eso venía a hablaros un poquito sobre el intérprete sanitario. ¿Qué tipo de interpretación se realiza? Pues básicamente la interpretación bilateral, en casos como el de la película: consultas médicas. La consecutiva tiene lugar raramente, y ocurre en concreto en conferencias, seminarios… La suerte que tienen los intérpretes en el ámbito sanitario es que las intervenciones de los interlocutores no suelen ser muy largas, por lo que no tiene que servirse de la toma de notas.

En cuanto al comportamiento, la situación ideal sería colocarse entre médico y paciente, creando una especie de triángulo que permita a los protagonistas hablarse directamente, pues ya sabemos, aunque el intérprete resulte esencial, debe parecer que no está ahí. Y para que parezca que no está ahí, y a pesar de la diversidad de opiniones al respecto, pues qué mejor que hablar en primera persona, aunque al final vayamos a terminar hipocondríacos… Así que me despido, que empiezo a sospechar que padezco una malformación en el cerebro… ¡o algo mucho peor!

¡Despierta!

3 Ago

Ya iba siendo hora, que me estaba quedando dormida en los laureles… Y una no puede hacerse un hueco en este mundillo si no lucha por ello. Por eso he decidido que ya es hora de dejar de vaguear, ¡y qué mejor que inaugurando blog!

El año pasado, por esta época, se me metió en la cabeza la misma idea, pero la diferencia es que no actualicé ni una sola vez (eso sí, principalmente por falta de tiempo debido al máster, pero también por pereza, y porque siempre encontraba algo mejor que hacer). Pero se acabó, me lo he propuesto, y voy a meter la cabeza en el mundo de la traducción para no volver a sacarla, ¡y no precisamente porque me haya quedado atascada!

En fin, que me lío y no paro de hablar… Mi intención es ir haciéndome hueco en el mundo de la traducción, contaros mis vivencias en un blog dinámico, interesante (¡espero!), arreglao pero informal. Porque, a pesar del título del blog, ando un poco perdida a la hora de comenzar, cómo buscar clientes, los primeros trabajos… pero no lo suficientemente perdida como para no salir adelante. Así que espero poder compartir con vosotros tanto las alegrías como las meteduras de pata, y que os riáis de mí, pero también conmigo.

De momento me despido, que me marcho a Oporto unos cuantos días, ¡a ver si vuelvo hablando português por los codos!

Feliz verano, aunque muchos estéis delante de un ordenador trabajando lo que no está escrito…

 

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